miércoles, 15 de abril de 2009

La Incultura del Servicio al Cliente

La antigua máxima de que "el cliente siempre tiene la razón" ha sido muchas veces olvidada y pisoteada en nuestra "Ciudad del Sol Amada". Y es que la viveza propia del maracaibero hace dificil ofrecer con gusto "el dedo meñique" sabiendo que es muy probable que nos tomen "hasta el hombro".

Sin embargo, en estos días en que se augura una crisis económica en Venezuela, no podemos darnos el lujo de tratar mal a nuestros clientes sino más bien todo lo contrario: tenemos que redoblar nuestros esfuerzos por asegurar que nuestros clientes siempre vuelvan con nosotros.

La Incultura de Servicio al Cliente que se ha instaurado en nuestra región, no está circunscrita unicamente a las impersonales grandes empresas y franquicias, sino que lamentáblemente se ha extendido a las empresas de tradición familiar que normalmente se caracterizaban por la atención personalizada. Ahora los pequeños emprendedores se refugian detrás de una pared mientras dejan que personal no capacitado atienda mal a los clientes. Y cuando un cliente insatisfecho se queja, se oye con frecuencia la grosera expresión: "si no le gusta vaya para otro lado". Y lo peor es que los clientes le hacen caso: se van para otro lado.

Hace poco menos de un año visité por última vez una panadería cercana a mi casa. Me hicieron esperar casi media hora en atenderme con la promesa de que el pan casi estaba por salir del horno. Cuando finalmente me atendieron, me informaron que no había mas pan. Reclamé por el abuso y escuché por enésima vez la cantaleta "si no le gusta vaya para otro lado". Ahora voy a una panadería que queda al triple de la distancia de esta y que siempre está llena de clientes, me tardo igual media hora en salir de alli, pero también les compro otros productos además del pan, debido a que me ofrecen opciones que el primer establecimiento no me ofrecía: charcutería, precongelados, chocolatería y punto de venta. Por otro lado me hice la promesa personal de no comprar ni una caja de fosforos en el primer establecimiento.

Los pequeños y medianos emprendedores debemos preocuparnos por no perder ni un solo cliente. Debemos asegurarnos de que salgan de nuestro establecimiento satisfechos y resueltos a volver. Para asegurarnos de eso debemos volver al trato personalizado, tenemos que hacernos amigos de nuestros clientes y tratarlos como si fueran "de la familia". Tenemos que oirlos, saludarlos, tomarnos unos minutos para conversar con ellos y saber qué buscan o qué prefieren, de modo que la próxima vez que vuelvan se consigan con la grata sorpresa de que hemos hecho esfuerzos por ofrecerles lo que están buscando y sigan viniendo.

Imerio Matos
www.mypservisistemas.com

1 comentarios:

Tito Peley dijo...

Eso es muy cierto, recuerdo en una empresa en la que trabaje, que los dueños se empezaron hacer de la vista gorda con sus clientes, y uno de ellos una vez hizo esta observacion - ellos (refiriendose a los dueños) ya no vienen aca ni para tomarse un cafe, con el tiempo se fueron entendiendo poco a poco con los tecnicos y no con los jefes.

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